Reseña UN HOMBRE EN LA OSCURIDAD de Paul Auster.

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Hoy os traemos la reseña de Un hombre en la oscuridad de Paul Auster: sin duda, un libro curioso que mezcla ficción y realidad a través de una noche de insomnio. Empecemos con la sinopsis de la novela.

Sinopsis

August Brill ha sufrido un accidente de coche, y se está recuperando en casa de su hija, en Vermont. No puede dormir, e inventa historias en la oscuridad.

En una de ellas, Owen Brick, un joven mago que ha adoptado el nombre artístico de «El Gran Zavello», despierta en el fondo de un foso de paredes muy lisas que no puede escalar. No sabe dónde está ni cómo ha llegado hasta allí, pero oye el ruido de una batalla. Hasta que aparece el sargento Serge, que le ayuda a salir del pozo para que Brick pueda cumplir su misión. América está inmersa en una oscura guerra civil. Los atentados del once de septiembre no han tenido lugar, y tampoco la guerra de Irak. Brick no entiende nada. Pero se entera de que su misión es asesinar a un tal Blake, o Block, o Black, un hombre que no puede dormir, y que como un dios, inventa en la noche esa guerra que no acabará nunca si él no muere. Aunque no se llama Blake ni Block ni Black, sino August Brill, y es un crítico literario que ha sufrido un accidente, se está recuperando en la casa de su hija, en Vermont, y no tiene los infinitos poderes de Dios para inventar mundos infinitos, pero puede contarnos una feroz y veraz fábula de nuestros días.

La mezcla de realidad y ficción

Después de esta breve sinopsis, empecemos con la reseña de Un hombre en la oscuridad. A pesar de que en la contra del libro se indique que la novela “no nos remite a Borges sino a Giordano Bruno”, se percibe un intento involuntario por parte de Auster de acercarse a este estilo onírico característico de Borges (presente en su libro Ficciones, por ejemplo) pero el resultado no es tan exitoso. Si es cierto que Auster es mucho más accesible para todos los lectores, en el sentido de que su prosa es más sencilla y no tan fabricada como la de Borges, no consigue este efecto de cuestionarnos hasta dónde llega la ficción. También es verdad que, probablemente, el objetivo de Auster era distinto en esta novela.

Auster no quiere que el núcleo de su novela sea esta mezcla de mundos: el autor emplea esta técnica para describirnos el estado de August Brill, un hombre mayor que sufre de insomnio por las noches: las aprovecha para construir historias y, sin quererlo, reconectar con sus memorias. La soledad, el arrepentimiento, los remordimientos son la clave de esta novela de Auster, no transportarnos a un mundo onírico como Borges y jugar con nosotros en este plano. Quizás por este motivo no podemos compararlos.

Sin embargo, es interesante la mezcla de ficción y realidad, sobre todo como nuestro protagonista August Brill nos deja pistas sobre él mismo en la historia creada de ese tal Owen Brick, pistas no muy positivas sobre cómo se siente en la vida real, y también no se corta en experimentar con los límites: incluso inventa sus sueños.

Vale. Bueno, pongamos por caso que mato a ese hombre…, a este tal Brill, imagíneselo. ¿Qué pasa entonces? Si él es el creador de este mundo, en cuanto él muera usted dejará de existir.

Brill no ha inventado este mundo. Sólo ha urdido la guerra. Y también lo ha imaginado a usted. ¿Es que no lo entiende? Ésta es su historia, Brick, no la nuestra. Ese anciano lo ha creado para que usted lo mate a él.

Así que ahora es un suicidio.

Cuando la ficción es más entretenida

Si bien el objetivo de Auster es describirnos la situación de August Brill a través de sus noches de insomnio, el autor logra que el lector se entretenga mucho más con la historia inventada sobre Owen Brick que con la real, la propia de August Brill.

A pesar de que el libro no se divide en capítulos, es cierto que se distinguen dos partes: una primera que nos narra la historia ficticia de Owen Brick, con su misión de matar a un hombre – él mismo – para terminar con la guerra civil americana. Esta parte va combinando la historia inventada con pensamientos aleatorios del August Brill cuando se despista de su creación y tiene que levantarse para ir al baño, por ejemplo: memorias del pasado, su rutina actual, análisis completos de películas (su nieta y él pasan mucho tiempo viendo películas juntos), etcétera. Y luego una segunda parte donde el protagonista comparte una larga conversación con su nieta, quien tampoco puede dormir.

Es en esta primera parte que hay demasiado desequilibrio entre la ficción y la realidad: mientras que la historia inventada de Owen solo quiere ser un complemento más de la noche de August Brill, consigue enganchar demasiado al lector, haciendo que el resto de pensamientos sean demasiado aburridos y sienta ganas de pasar las páginas hasta volver a topar con Owen Brick. De repente, hay una pausa de tres o cuatro páginas que te cuentan una película que August ha visto esta semana, para después volver a la guerra civil americana. Hay poca integración.

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Conclusión

Para finalizar esta reseña de Un hombre en la oscuridad, decir que, a pesar de la buena intención de Paul Auster, el resultado es una historia poco integrada creada a partir de varios pensamientos y recuerdos, y finalmente de una única conversación entre abuelo y nieta. Topamos con una primera parte bastante floja que queda compensada por la originalidad del cuento de Owen Brick pero la segunda parte rescata el desenlace de la novela a través de un homenaje al paso del tiempo: sobre aquello que nunca hemos preguntado a los que más queremos y, ahora, que vemos su final, tenemos prisa para saberlo todo acerca de ellos. Y Paul Auster lo ilustra con el ejemplo más claro: el abuelo y la nieta. Al fin y al cabo, el lector se queda con esta sensación: el sufrimiento de la soledad, el arrepentimiento de cosas que hemos hecho, la aceptación de la vida sencilla que podemos disfrutar ahora.

Una novela, si más no curiosa, que intenta confundir al lector con distintos escenarios oníricos. Sin embargo, el lector tiene claro dónde está en cada momento: de hecho, una de la magia de este libro es que se lee en tiempo real. Las horas que tardes en leer las historias y pensamientos de August Brick son las mismas horas que dura su insomnio. 

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2 Comentarios

  1. “Un hombre en la oscuridad” es uno de los pocos libros que he leído de Paul Auster que he disfrutado de principio a fin; es cierto que la historia es poco integrada, pero me atrevería a decir que Auster es capaz de cerrar todas las tramas de una forma brillante. Saludos y gran reseña!

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