Crítica de ALADDIN de Guy Ritchie: una versión más women empowerment y un casting desequilibrado.

El pasado viernes se estrenó la película ALADDIN, dirigida por Guy Ritchie, conocido por otras películas como Sherlock Holmes con nuestros queridos Robert Downey Junior y Jude Law, o El Rey Arturo. Las expectativas, personalmente, eran especialmente bajas después de leer críticas muy divididas y de toda la polémica causada con el genio: que si ahora no es azul, que ahora sí. Will Smith como el genio era, sin duda, lo que atraía más mi atención y lo que deseaba más ver de la película, porque el legado de Robbin Williams era difícil de superar. Quizás por este mismo motivo, el de no esperar mucho, la película terminó sorprendiéndome positivamente. Con sus pros y contras pero Aladdin es un aprobado en toda regla; una película familiar, divertida y entretenida.

Las escenas musicales

Sin duda, las escenas musicales se llevan la corona de la película. Si algo recordamos de las películas clásicas de Disney son precisamente las canciones y este aspecto no podía decepcionar al espectador. A friend like me, Prince Alí o Arabian Nights son los tres grandes ejemplos que no solo se han adaptado a la perfección, sino que han superado totalmente las expectativas con una puesta en escena espectacular, una fotografía preciosa y una voz cantante protagonista, con su propia personalidad, como es la de Will Smith. Mientras que las otras canciones más discretas como A whole new world, otro clásico de la película, quedan eclipsadas por la monumentalidad de las otras. Sin duda, las canciones de «grupo» son lo mejor de la película y nos han ofrecido una versión más moderna. Canciones que me han recordado incluso al Príncipe de Bel-Air, con este tono a propósito más rapero y espontáneo que tanto le pega a Will Smith. El actor las ha hecho suyas y el resultado es increíble.

Un casting desequilibrado

El casting es, probablemente, el punto más flojo de la película. Will Smith como genio y Mena Massoud como Aladdin eclipsan el resto de actores y actrices. Will Smith ha respetado el legado dejado por Robbin Williams, adaptando el Genio a su personalidad y regalándonos momentos realmente divertidos. Mena Massoud, a su vez, actor revelación, desempeña el papel protagonista muy correctamente y satisface las expectativas de los espectadores. Me encanta que se haya escogido una cara poco conocida y que de esta manera se apueste por la diversidad cultural en la industria del cine.

Por otra parte, el casting flojea. Una Jasmine interpretada por Naomi Scott que no logra emocionarnos del todo y conectar con el espectador, aunque cabe mencionar su gran voz como cantante. El mayor problema del casting ha sido Jafar -Marwan Kenzari- un personaje que debía transmitir maldad y mucho miedo, y no logra contagiarlo. Se aleja totalmente del físico del Jafar de los dibujos, con sus duras y marcadas expresiones, y además, el carácter del actor, demasiado forzado, no acompaña a desempeñar este papel correctamente. Y a mi, personalmente, me recordaba a Maluma y ya no me lo podía tomar en serio. Necesitábamos alguien más imponente y con un físico más exótico o distinguido a lo Rami Malek u Oscar Isaac.

De este modo, nos queda un casting muy desequilibrado que se van compensando con la aparición, por una parte, del Genio y Aladdín, y por la otra, Jasmine, Jaffar y el resto de secundarios que tampoco acaban de convencer.

Jasmine, más protagonismo

Mientras que en la historia tradicional Jasmine tiene un papel totalmente secundario, e incluso como es habitual en los cuentos clásicos de Disney hay una tendencia sexista, en la nueva versión de Aladdin Jasmine es mucho más protagonista. Una luchadora contra las tradiciones establecidas y una mujer interesada en política que perseguirá su ambición de heredar ella mismo el legado de su padre como sultán, sin depender de un príncipe con quien casarse. Una modernización necesaria que, aunque puede plantearse de una manera un tanto superficial, es totalmente agradecida.

En resumen, una película muy entretenida con la cual disfrutar una vez más de nuestro Will Smith y descubrir un nuevo actor árabe en el panorama cinematográfico. Y cuidado, porque se avecina una semana de darle al replay sin parar a la banda sonora de la película por culpa de los grandes momentos musicales que consiguen, incluso, ganarse el aplauso final del público (si la habéis visto ya sabréis por qué).

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