Reseña HOTEL SILENCIO de Audur Ava Olafsdottir: redescubriendo la comedia negra.

HOTEL SILENCIO ha sido mi primera experiencia con una escritora islandesa, así que tenía muchísima curiosidad para descubrir el estilo de la isla de hielo. Empezamos con la sinopsis:

Su mujer lo ha abandonado. La demencia de su madre no hace más que avanzar. Acaba de descubrir que su hija no es su hija biológica. Visto que solo su particular habilidad para las reparaciones y las chapuzas domésticas sigue teniendo algo de sentido, Jónas decide agarrar su caja de herramientas y hacer un viaje solo de ida a un país extraño y devastado por la guerra para desaparecer y darle un fin definitivo a esta triste existencia. Pero los desperfectos en el Hotel Silencio en el que se aloja comienzan a requerir sus atenciones, y también lo hacen los huéspedes, y los habitantes de la ciudad, y su plan aplaza una y otra vez. Así, con mucho humor y sutileza, Ólafsdóttir deja claro que las heridas particulares, vengan de donde vengan, solo cicatrizan en común.

Hotel Silencio es una de aquellas breves novelas para leer en dos días. Me enganchó completamente y se ha convertido en una pequeña joya de mi estantería. Este libro ha sido mi pausa en la primera parte de En búsqueda del tiempo perdido de Proust y me ha venido como un soplo de aire fresco.

Dividiría el libro en dos partes: la primera, un poco más lenta, que es la decisión de Jónas de suicidarse. Nos pone en contexto, nos presenta el protagonista. La segunda parte trata de su viaje en este lugar tan remoto y peligroso y sus vivencias allí, una parte mucho más dinámica y divertida, con más interacción con otros personajes.

Vivimos, pues, en la piel de Jónas (primera persona). Una persona triste, indiferente ante la vida, similar al perfil de Meursalt durante la primera parte de L’étranger de Camús. Ha perdido la ilusión y decide, con mucha normalidad, preparar su suicidio. La autora no nos cuenta explícitamente por qué el protagonista decide suicidarse, sino que deja al espectador que lo averigüe por su cuenta y lo hace con un estilo muy discreto, introspectivo, que como lectora me ha encantado. Combina vivencias del presente con recortes del pasado, y parece que la escritora los introduzca de manera aleatoria pero la elección de las palabras está apropiadamente estudiada. Agradezco que la escritora deje margen de imaginación al espectador, aunque es una técnica difícil y tiene que usarse correctamente por el riesgo de quedar preguntas sin responder esenciales para completar la trama, pero Olafsdottir sabe cómo hacerlo y nos proporciona la información justa.

El suicidio es un tema trágico pero Olafsdottir lo presenta de una manera mucho más suave, sin tendencia al drama; de hecho, categorizaría la novela dentro del género de comedia negra: los diálogos y muchas de las vivencias de nuestro protagonista son inocentemente divertidas pero nunca olvidamos que la trama principal es materia seria: nuestro protagonista ha venido a suicidarse. Por lo tanto, no frivoliza para nada con el tema del suicidio sino que nos lo presenta desde una perspectiva totalmente distinta e inesperada, con un tono íntimo demasiado natural y que a mi, como lectora, me ha satisfecho.

El final también es muy épico e invita a la reflexión. Te pasas todo el libro intrigado y preguntándote: ¿qué pasará al final? ¿Se suicidará o no? Porque de eso trata el libro, de dar respuesta a la gran pregunta y conocer el destino del personaje. Y el final es magistral. Inesperado, como todo el libro.

En resumen, una corta novela totalmente recomendable para descubrir una nueva faceta dentro del género de comedia negra y abrir nuestra experiencia como lectores a nuevas voces literarias más lejanas. Y sobre todo, porque aunque se trate de un libro breve, no significa que sea superficial; al contrario, remueve conciencias y nos invita a reflexionar sobre la vida, así, en general.

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Hotel silencio

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