Cómo NO escribir: 5 consejos para principiantes

Os traigo 5 consejos muy básicos para escritores noveles que se han embarcado en el mundo de la escritura desde hace muy poco tiempo. Yo no soy escritora y no pretendo dar lecciones a nadie pero lo que sí soy es una lectora exigente que además, trabaja en una agencia literaria y por lo tanto, puedo orientarte un poco sobre lo que funciona y lo que no en el panorama actual. También soy parte del jurado de los concursos literarios de Sweek y suelo leerme unas 600 historias en dos días de escritores jóvenes y noveles, así que creo que puedo ayudaros con algún consejo de escritura.

Antes de empezar: no voy a dedicar ni un solo punto a las faltas de ortografía. Creo que es algo que todo escritor debe dar por hecho. Como jurado, a veces es muy frustrante toparse con una gran historia pero que lamentablemente tienes que dar por nula por sus faltas de ortografía.

Ahora sí, ¡empezamos!

1. Decirlo todo en la primera página (¡o párrafo!)

Llevamos diez frases leídas y ya sabemos que la madre abandonó a la familia y que ahora los hijos viven con un padre que los maltrata, que la abuela quemó la casa porque se quedó dormida y ahora duermen todos en una barranca, y que la policia ha pillado a uno de los hijos robando sábanas en el mercado.

¡Vamos a parar! A ver, he exagerado un poco con el ejemplo pero es muy habitual hacer esto. Tenemos la falsa sensación de que así engancharemos al lector pero produce el efecto contrario: si me lo cuentas todo ahora, ¿que quedará luego? En este punto el escritor hará dos cosas: disminuir la emoción de la historia drásticamente o seguir añadiendo más trama y situaciones a la historia que solo generarán más confusión y agobio al lector. No solo pasa con «hechos» sino también con emociones que vuelan a toda velocidad: una pareja que se acaba de conocer y ya se han dicho todo lo que se podían decir, desde enfadarse por algo a un te quiero precipitado, por ejemplo.

Mi recomendación es que dosifiques tu contenido.

2. Descripción plana de los personajes

Si me dieran un euro cada vez que una historia empieza con «Soy una chica/un chico normal…» ¿Qué quiere decir normal? Y que procede con una descripción inecesaria del físico: delgado, alto, bajo, castaño, rubia, etc. A mi me encanta cuando se describen los personajes pero se tiene que hacer con un poco más de imaginación, y tampoco es necesario que el relato empiece siempre con una descripción del protagonista. Puedes crear un momento distinto, por ejemplo, cuando el personaje se mira al espejo o cuando se encuentra con un amigo y le hace una mención a algo diferente de su físico. No es lo mismo decir: «tenía los ojos claros y llevaba flequillo» a algo como «se había hecho flequillo en un acto impulsivo. No le terminaba de gustar: no potenciaban del todo sus ojos claros, los cuales quedaban tapados por esta nueva capa de cabello».

3. Regocijos literarios sin sentido

Otro de los errores comunes de los escritores noveles es lo que yo llamo «poner todo de palabras bonitas y complicadas juntas en una frase eterna en un intento de transmitir que dominamos mucho vocabulario». Pero cuando lo lees no tienen ningún tipo de sentido y transmitimos el efecto contrario: que quizás sabemos muchas palabras del diccionario pero no tenemos ni idea de construir una frase coherente y que aporte información útil a la historia. A veces como escritores nos venimos un poco arriba.

4. Diálogos innecesarios

A veces sentimos la necesidad de poner mucho diálogo a nuestro relato. Los diálogos dan dinamismo y acción a nuestra historia pero tenemos que evitar colocar diálogos forzados y que sean prescindibles. Nuestro diálogo no solamente tiene que tratarse de una conversación sino de describir nuestros personajes a través de sus palabras, pero es fácil irse por las ramas y ponerlos a hablar de cualquier cosa que nada tenga que ver con el relato o que no nos esté dando información importante de los personajes.

5. Deja que las palabras respiren

Por último, la presentación siempre es muy infravalorada pero cuando, por ejemplo, en mi caso llevo valorando 100 historias de tirón, se agradece ver que la historia «respira»: hay párrafos y los diálogos están separados. Sino tendremos una bola de palabras que harán la lectura mucho más tediosa. Una presentación digna hará que empiecen a leer tu relato con otros ojos.

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