Reseña de CUANDO FUIMOS HUÉRFANOS de Ishiguro: su novela más thriller

Si sois seguidores de este blog, ya habréis descubierto que Kazuo Ishiguro es uno de mis escritores favoritos contemporáneos, quien reconozco que empecé a leer a raíz de su Nobel de Literatura el 2017.

Del autor, he leído Nunca me abandones, El gigante enterrado, Los restos del día y ahora Cuando fuimos huérfanos, en este mismo orden, y recomiendo que cualquier lector que quiera dar una oportunidad a Ishiguro, lo haga del mismo modo. Yo no seguí ningún tipo de recomendación, fue una bella casualidad, pero creo que es el orden correcto de lecturas para comprender mejor su estilo.

Os dejo primero con la sinopsis de Cuando fuimos huérfanos:

Inglaterra, años treinta. Christopher Banks se ha convertido en el más célebre detective de Londres. Pero hay un enigma que es incapaz de resolver y del que él mismo es protagonista: cuando era niño y vivía en Shangai con su familia, sus padres desaparecieron misteriosamente, acaso secuestrados por la mafia china por un asunto relacionado con el tráfico de opio. El, que creció como un huérfano, tiene recuerdos vagos y contradictorios de lo que realmente sucedió. Pero la ausencia de sus padres, de los que ni siquiera sabe con seguridad si están vivos o muertos, le atormenta. Y por eso decide que debe enfrentarse al caso de su vida y viaja desde una Europa convulsa en la que emerge el fascismo y se avecina la guerra a un Shangai convertido en polvorín en el que se enfrentan los chinos comunistas y el ejército japonés invasor. En esta ciudad cosmopolita y caótica Christopher Banks, en busca de las claves de su pasado, se verá inmerso en una pesadilla kafkiana…

Cuando fuimos huérfanos me ha sorprendido. Aunque no ha sido la mejor novela que he leído de Ishiguro, me gustan los autores que salen de su zona de confort para experimentar, que son fieles a su estilo pero desean innovar un poco con las tramas. En las obras anteriores, destacaba que la pluma de Ishiguro es muy sensible y elegante. Siempre escoge unos personajes con mucha cautela y los llena de profundidad, unos personajes que los hace protagonistas de la historia y nos narran los hechos en primera persona. En Ishiguro no importa la trama sino esos personajes: lo que sienten, lo que piensan, lo que deciden. Nunca puedes esperar un final épico o una situación que te deje boquiabierto, sino que se trata de dejarse llevar por sus palabras y vivir la cotidianidad o las aventuras al lado de los protagonistas.

En Cuando fuimos huérfanos esto cambia un poco. Probablemente sea la novela de Ishiguro con más acción, que te hace nacer un pensamiento de «¿y qué pasará? ¿cómo terminará?».

En esta novela he percibido la mezcla de elementos importantes de dos de sus libros anteriores: Primero de todo,  la búsqueda de alguien, como sucede en El gigante enterrado, libro en el cual un matrimonio emprende un viaje para buscar a su hijo, mientras que aquí nuestro protagonista detective Christopher Banks tendrá como misión encontrar a sus padres. Es esta trama con un detective como protagonista y un caso por resolver que nos dará un poco más de acción en las páginas.

El segundo elemento que asocio a otra de sus novelas es el mismo perfil de protagonista, quien comparte un enorme parecido con Stevens, el mayordomo del libro Los restos del día. Esto es debido a la actitud siempre tan formal y clásica, protocolaria, a sus pensamientos ordenados y meticulados, pero sobretodo a su clara vocación profesional desde que eran niños: Stevens tenía decidido que quería ser mayordomo y Christopher Banks un gran detective, y ambos dedicarán toda su vida a conseguirlo.

He leído algunas críticas negativas respecto al libro que atacaban el hecho de no ser una novela de detectives propiamente dicha porque no hay ningún tipo de investigación policíaca por el medio o descripciones propias de novela negra. En mi defensa, insisto en que uno debe conocer a Ishiguro para comprender sus libros. Y no los juzgo porque yo tuve una sensación similar al leer El gigante enterrado: un viaje magnífico para buscar a un hijo perdido que termina en nada, y a mi me frustró mucho. No es spoiler, es el estilo de Ishiguro: no busques finales, insisto, indaga en el personaje y en el mensaje final de la historia.

Christopher Banks es un hombre sumamente interesante que sufrirá una evolución decadente a lo largo de la novela: su tono casi antinatural, tan formal, y su presencia clásica se irán mezclando con impulsos mal acertados, confusiones y otras alteraciones. Poco a poco, veremos un Banks más enfadado y menos verosímil. Aquí el juego como lector es lograr entender qué ha pasado para que nuestro protagonista sufra tal debilitación, o quizás, liberación: por qué a medida que está más cerca de resolver el caso y de «encontrar a sus padres», su figura nos causa menos simpatía y su visión de la realidad queda tan trastornada y nublada. La clave está en no olvidar nunca las historias que se nos cuenta Banks de cuando era pequeño y ser lo suficientemente listos como lectores para detectar el trauma que la pérdida de sus padres provocó en él. Un dolor que ha alargado hasta el día del juicio final pero que ha sido capaz de aguantarlo sin causar daños graves gracias a la esperanza. Banks ha dedicado toda su vida a profesionalizarse como detective siendo consciente que lo hacía con el propósito de encontrar a sus padres en un futuro lejano; lo que no sabía es que frente a este caso su objetividad como detective se desvanecería. ¿Cómo nos volveríamos nosotros si la llama de la esperanza que lleva años encendidos vemos que es posible que se apague?

De nuevo, Ishiguro no nos deja un final épico de acción pero nos deja un mensaje sobre el cual podemos reflexionar. Al autor le sale solo emocionar y tratar los sentimientos como pocos saben hacerlos. Nunca menciona la palabra esperanza, y sin embargo, es el pilar de su novela. Aún así, para el título de esta entrada he usado la palabra thriller: Cuando fuimos huérfanos no es para nada un thriller y creo que he explicado bastante bien por qué. Es simplemente que en comparación al resto de obras que he leído del autor, esta logra causarte una sensación diferente, de intriga. Al fin y al cabo se trata de una investigación por parte de un detective, y no sabes si al final logrará o no resolver el caso, y esta incertidumbre te acompaña a lo largo de la obra. De hecho, los últimos capítulos están repletos de acción: te acercan a la guerra, te llevan por el camino que, en principio, conduce a los padres perdidos, y esta trama más ágil no es habitual en el autor. Precisamente, cuando la Academia Sueca le entregó el Nobel, mencionaron su fuerza emotiva por encima de todo, y eso es lo que debemos esperar de un libro de Ishiguro, aunque todo lo que pueda sumar siempre es bienvenido.

Y por cierto, el productor de Peaky Blinders adaptará el libro en una miniserie. ¡Gran noticia!

¿Recomendado? Por supuesto.

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Cuando fuimos huérfanos (Panorama de narrativas)

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