Reseña de CEMENTERIO DE ANIMALES, de Stephen King

Reseña de Cementerio de Animales (Pet Sematary) del maestro de terror Stephen King

Chispazo de maestro. ‘Cementerio de animales no es mi novela favorita del autor de Maine (donde se ambienta la acción por cierto), pero tiene un par de calambrazos que he de reconocer me han recorrido la espina dorsal.

Pet Sematary’, título original que debía de haberse dejado sin traducción y respetar su encanto (así se ha presentado un nuevo reboot cinematográfico hace poco y que… ñié), ya que se explicará en sus páginas que consiste en un juego de palabras y que vendría a ser un cementerio donde los niños entierran a sus mascotas, escribiendo inocentemente mal Cementerio-Cemetery.

La trama, cargada de reminiscencias a la Norteamérica rural, con especie de ranchos con porches y ancianos bebiendo cerveza en mecedoras al lado de la escopeta; familias adorables y perfectas con pareja idílica e hijitos (parejita) ñoños y adorables; se ve truncada por un paraje de poder que convierte sus vidas de Disney (de hecho el protagonista casi consigue empleo allí) en auténticas pesadillas.

La amenidad propia del autor, que se maneja para presentar los datos anexos justos y capaces de explicar cosas (es decir, su astucia para contar cosas interesantes y sólo perderse en detalles cuando es necesario o conviene para la estructura), hace que se devore todo sin mayor problema. Cuenta aquí sin embargo con cosas que no funcionan o resultan algo simplonas, a saber: un cementerio indio al que se accede subiendo por unos troncos caídos, luego de cruzar unos pantanos con apariciones de primero de diablo, nieblita, gatitos raros y en general cosas demasiado estereotipadas, casi infantiloides

El desenlace por otro lado tira a correcto, con posesiones a lo ‘has visto lo que hace la cochina de tu hija’ que logran de sobra su propósito.

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Imagen de la película adaptada Cementerio de animales (2019)

Pero si algo queda en el recuerdo son los chispazos ‘King. Fogonazos que marcan la trama con retazos de algo inesperado y soltados como si tal cosa, en medio de descripciones sosas o demasiado moñas. Hay una secuencia en la que se narra a un padre y un hijo (en ESTE BANco hay sentados…) en situación empalagosa al máximo y de repente algo como ‘… nadie sospecharía que sería su última salida y que le quedaban dos meses de vida’ o algo así. Esos vuelcos al corazón que no te esperas y que cuando cierras la novela quedan en la retina como después de haber mirado fijamente una bombilla encendida. ‘Quería mucho a su mujer en un alegato total de monogamia, menos cuando hizo aquella escapada con aquella prostituta de Chicago’. Genial.

En definitiva, otra novela King para devorar, con cosas que funcionan más o menos, infantilismos y moñadas también más o menos, un desenlace que te agarra por las solapas y sobre todo unos fogonazos que harán resucitar… tus ganas por la lectura fácil (tan difícil de escribir bien).

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