Los Premios Nobel de Literatura más polémicos.

Hace poco, la Academia Sueca anunció que este año entregarán dos Premios Nobel de Literatura para compensar la ausencia del año pasado.

A raíz de esta noticia, y para ir creando hyppe de cara a los dos Premios de este 2019, quería compartir con vosotros las que para mi han sido algunas de las situaciones más polémicas vividas dentro de la Academia Sueca y sus decisiones acerca del Premio Nobel de Literatura.

Bob Dylan: ganador del Premio Nobel de Literatura el 2016.

Empezamos con la polémica más reciente. El cantante americano Bob Dylan recibió el Nobel de Literatura «por haber creado nuevas expresiones poéticas dentro de la gran tradición de la canción americana». Algo parecido pasó con Churchill, decisión que fue criticada apelando que la literatura y la política no deben mezclarse. Yo no seré tan crítica con Bob Dylan como la mayoría de la gente porque me considero una gran seguidora y puedo llegar a entender por qué ganó el Nobel de Literatura. ¿Fue lo más justo? No lo sé. Lo que sí creo es que Bob Dylan es un gran storyteller y como me gusta llamarlo, un juglar de la era moderna capaz de explicar a la perfección la vida de la America profunda. Al fin y al cabo, yo es lo que valoro de un libro digno de un premio como el Nobel: que te enseñe algo, que aporte, no solo entretenimiento y reflexión, sino también conocimiento.

Pero obviamente, la controversia estaba garantizada: el premio literario mejor valorado del mundo y se lo dan a alguien que ni siquiera ha escrito un libro. O es más, que ni siquiera confiesa el valor poético que hay en sus canciones, el trabajo que hay detrás de cada una de ellas. Parece que Bob Dylan tampoco estaba muy convencido con esta decisión. Quizás por esto se negó a asistir a la gala de entrega del Premio.

“Not once have I ever had the time to ask myself, ‘Are my songs literature? If someone had ever told me that I had the slightest chance of winning the Nobel Prize, I would have to think that I’d have about the same odds as standing on the moon.”

Lo que sí está claro que para los escritores que ven en este Premio el mayor reconocimiento al cual pueden aspirar, la decisión fue ofensiva. Y todavía más si echamos la vista atrás y vemos todos aquellos autores que se quedaron sin el Nobel. También algunos escritores que lo habían recibido, como Vargas Llosa, criticaron a la Academia por poco profesional con esta decisión.

Yo, igualmente, planteo una pregunta: ¿hubiera ocurrido esto si en el terreno musical existiera un premio equivalente al Nobel de la Literatura? Y no hablo de los Grammys, sino de algo más exigente y que se aleje de lo comercial. Algo que valore la trayectoria de un cantante o banda de música, sus logros y toda la experiencia acumulada.

Jorge Luis Borges: el Nobel que nunca existió.

Muchos son los escritores que se han quedado sin el Premio Nobel de Literatura: Tolstoi, Virginia Woolf, Henrik Ibsen, Marcel Proust, Franz Kafka, o incluso Tolkien, entre otros. Un nombre más actual es el del argentino Jorge Luis Borges, quien se rumoreaba que el 1967 casi seguro que ganaría el Nobel de Literatura. De hecho, lo habría compartido con Vicente Aleixandre.

Finalmente, la Academia Sueca otorgó el Nobel a Miguel Ángel Asturias. Aleixandre lo ganaría en 1977 pero Borges nunca llegó a ver el Premio. La versión oficial de la Academia Sueca fue que el argentino fue descartado por ser «demasiado exclusivo o artificial». Sin embargo, el ensayo de Emir Rodríguez, el cual relata la biografía de Borges, asegura que fue por un tema puramente ideológico. Pinochet invitó a Borges a Chile y él aceptó la visita, lo cualfue interpretado como que el escritor era un defensor del dictador. Cuando se le preguntó al escritor si sabía que ponía en peligro el Nobel, contestó: “Pero fíjese que yo sabía que me jugaba el Premio Nobel cuando fui a Chile y el presidente ¿cómo se llama?… Sí, Pinochet, me entregó la condecoración. Yo quiero mucho a Chile y entendí que me condecoraba la nación chilena, mis lectores chilenos”.

Por otra parte, según María Esther Vázquez, autora de Borges, esplendor y derrota, el escritor contaba con un compañero dentro de la Academia, Lundkvist. Borges criticó uno de sus poemas y esta burla también influyó en la decisión final de la Academia.

La polémica acerca de Borges y el maldito Nobel de Literatura fue el principio de una serie de acusaciones que poco a poco la Academia ha ido recibiendo por su poca transparencia y su poca objetividad, dejándose influir demasiado por las ideologías de los escritores. Muchos autores se rumorea que se quedaron sin el Nobel por una situación similar.

«Jean Paul-Sartre, a secas. No Jean Paul-Sartre, el ganador del Nobel.»

El 14 de octubre de 1964 Jean-Paul Sartre, un reconocido escritor y filósofo francés, contactó con la Academia Sueca pidiendo que no se le concediera el premio. A pesar de su petición, se le otorgó el Premio ‘por su estilo imaginativo y espíritu de independencia y libertad en la lucha por alcanzar la verdad’.

Jean Paul-Sartre, después de rehusar el Premio, publicó en el periódico francés un anuncio donde manifestaba que el Nobel de Literatura es un galardón político y que se niega a ser institucionalizado por el Oeste o Este.  “Un escritor que adopte posiciones políticas, sociales o literarias debe actuar solo con sus propios medios, esto es, el mundo escrito. Todos los honores que pueda recibir exponen a sus lectores a una presión que no considero deseable. Si firmo Jean-Paul Sartre no es lo mismo que si firmo Jean-Paul Sartre, ganador del Premio Nobel de Literatura”.

Al autor le llovieron los insultos. Le llamaron “hiena dactilográfica” y “delincuente del espíritu” y le describieron como un “pequeño hombrecillo de los ojos desviados, aquel que parece saberlo todo».

El escritor no solo tomó las decisiones por una cuestión moral, sino también siendo leal a su actividad política, quien, a raíz de tal polémica que no deseaba crear, expresó públicamente su simpatía por la ideología socialista (y se rumoreaba que un gran defensor de Stalin).

«El premio Nobel es objetivamente una distinción reservada para los escritores de Occidente o los opositores del Este. No le fue otorgado a Neruda, uno de los grandes poetas sudamericanos. Nunca se habló de otorgarselo a Louis Aragon, a pesar de que lo merece. Es lamentable que el premio fue dado a Pasternak y no Sholokhov, y que el único trabajo soviético así honrado sea uno publicado en el extranjero y prohibido en su propio país.»

Eyvind Johnson y Harry Martinson: los «amiguismos» no están bien vistos.

 Estos dos escritores suecos levantaron sospechas rápidamente cuando ganaron conjuntamente el premio en 1974. Ambos autores habían formado parte del jurado de la Academia Sueca y esta fue acusada, nuevamente, de poco transparente y poco profesional. El mismo año, eran candidatos dos grandísimos escritores, Graham Greene y Vladimir Nabokov, quien nunca fueron reconocidos con el galardón.

Además, la polémica se hizo más bola cuando se observó el reparto de Premio por países: Suecia colecciona 7 Premios Nobel, una suma que todavía no alcanzan ni todos los países asiáticos juntos, por ejemplo.

W.H. Auden y su comentario «desafortunado»

Y para terminar este post, una anécdota estúpida. El poeta británico W.H.Auden era un claro candidato para el Nobel de Literatura, pero se le «escapó» en una conferencia pública que el sueco Dag Hammarskjöld, ganador del Premio Nobel de la Paz de 1961 y secretario general de la ONU (1953-1961) era homosexual como él. La Academia no deja de sorprendernos y, sin embargo, le seguimos dando un prestigio muchas veces cuestionable.

Hablamos de cinco de las situaciones más polémicas en la historia del Nobel de Literatura: ganadores injustos, influencias de ideologías ideológicas y comentarios "desafortunados".

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