reseña la nieta del señor linh

Reseña «La nieta del Señor Linh» de Philippe Claudel

Hace tiempo que tenía pendiente leer algo del autor francés Philippe Claudel. La verdad es que no voy muy al día de la literatura francesa; me quedé viviendo con los clásicos y creo que así actual el único escritor que he ido siguiendo es Patrick Modiano. Seguramente este vacío me impulsó finalmente a leer a Claudel y hoy os traigo la reseña de La nieta del Señor Linh, una muy breve obra pero aun así, de sus más conocidas. Publicado por Salamandra (castellano) y Angle Editorial (catalán). Y que, por cierto, tiene una obra de teatro protagonizada por el grande Lluís Homar.

Sinopsis

Una fría mañana de noviembre, tras un penoso viaje en barco, un anciano desembarca en un país que podría ser Francia, donde no conoce a nadie y cuya lengua ignora. El señor Linh huye de una guerra que ha acabado con su familia y destrozado su aldea. La guerra le ha robado todo menos a su nieta, un bebé llamado Sang Diu, que en su idioma significa «Mañana dulce», una niña tranquila que duerme siempre que el abuelo tararee su nana, la melodía que han cantado durante generaciones las mujeres de la familia.

Instalado en un piso de acogida, el señor Linh solo se preocupa por su nieta, su única razón de existir hasta que conoce al señor Bark, un hombre robusto y afable cuya mujer ha fallecido recientemente. Un afecto espontáneo surge entre estos dos solitarios que hablan distintas lenguas, pero que son capaces de comprenderse en silencio y a través de pequeños gestos. Ambos se encuentran regularmente en un banco del parque hasta que, una mañana, los servicios sociales conducen al señor Linh a un hospicio que no está autorizado a abandonar. El señor Linh consigue, sin embargo, escapar con Sang Diu y adentrarse en la ciudad desconocida, decidido a encontrar a su único amigo.

Lluís Homar en la obra de teatro La nieta del Señor Linh. Reseña la nieta del señor linh
Lluís Homar en la obra de teatro La nieta del Señor Linh

Reseña de La nieta del Señor Linh

Desconozco si es la mejor obra para empezar con Philippe Claudel, ya que uno se queda con ganas de más, de leer algo más denso. Si es que existe, claro. Como bien decía al principio, es una breve obra de poco más de 120 páginas y todavía resulta más breve cuando se trata de la literatura de Claudel, que me atrevo a definir como minimalista: nos encontramos frente a una historia realmente sencilla pero aun así, emotiva. Creo que debe ser difícil conseguir este equilibrio sin caer en una escritura básica, infantil o plana. Sin embargo, el estilo de Claudel me recuerda un poco a la literatura japonesa clásica por este carácter breve pero se aleja de la tradición oral tan típica del país oriental y se declina más por lo emotivo.

Tengo que decir que lo que más me ha atraído de esta dulce historia es su carácter universal. La sinopsis dice: “un anciano desembarca en un país que podría ser Francia” pero en ningún momento queda confirmado. De hecho, no se hace mención a ningún monumento emblemático o una descripción detallada de las calles que nos de pistas de dónde se encuentra el Señor Linh. Juraría que Claudel lo escribió con esta vaguedad a propósito.

Del mismo modo, tampoco sabemos de dónde es el Señor Linh ni de qué guerra está huyendo. La cubierta hace un poco de spoiler y en parte, los nombres de los personajes dejan entrever que su origen es algún país oriental, pero de nuevo, nada se confirma.

Al fin y al cabo, Claudel no quería hacer ningún tipo de novela histórica, ni tenía intención de contextualizarla. La relación entre el Señor Linh y el Señor Bark, el amor hacia su nieta, la única persona de su familia que mantiene, o el empezar de cero en un país donde no conoces a nadie son situaciones universales con las que cualquier inmigrante o exiliado puede topar. Son las cosas más simples lo que el autor quiere destacar: la generosidad de Linh de regalar cigarros a Bark cada vez que se ven, la amistad de compartir una copa caliente en un día frío, el miedo del anciano cada vez que cree que ha perdido a su nieta, la reticencia de volverse a mudar cuando su estancia en el piso de acogida ha terminado. 

Da igual de qué guerra estemos hablando o en qué país esté el Señor Linh empezando su nueva vida. Y gracias a su prosa sencilla pero emocional, Claudel consigue construir un bello relato para disfrutar en una sola tarde. Sin duda, puedo ver en tan pocas páginas por qué el autor genera tanto afecto entre sus lectores pero todavía siento que necesito leer algo más suyo para tener una opinión más sólida. Cualquier recomendación será bienvenida.

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