crítica de haikyuu!

Crítica de HAIKYUU! de Susumu Mitsunaka. Pelotazos de emoción

Los deportes en serie (de episodios, se entiende) siempre han contado con un plus de emoción, más que nada porque puede sumarse, a la propia acción del movimiento deportivo, toda la épica escenográfica ambiental, es decir música wagneriana y tal. 

Ahora bien, hay que hacerlo bien (y no como la película de ‘Invictus), porque es fácil caer en la ñoñería o en las arengas inanes y artificiales (como en las puertas de Mordor). Aparte de ‘Evasión o victoria, no se recuerdan muchas emociones deportivas que hayan sido bien llevadas y ‘ficcionadas’ a la gran pantalla (el reciente y jordiano ‘El último baile’ no entra, por pertenecer a la categoría documental). ¿En animación? Desde luego nipona. Oliver y Benji tocaron ciertas cuerdas que nos hacían sensibles a sus desventuras, aunque tanto campo curvado y episodios eternos con el balón en el aire desinflaron el resultado. ¿En un deporte como el voleibol? Parecería impensable, pues bien, estamos ante una de las series más emocionantes con diferencia del panorama audiovisual.

crítica de haikyuu!

¿A qué se debe? A que ejecuta de maravilla la composición narrativa clásica y el desarrollo psicológico de los personajes. Es decir, podría tratarse de una serie sobre Curling y hubiese sido igual de emocionante, porque no se basa en el deporte en sí, sino en la típica superación personal de límites, pero bien hecha. A los personajes se les dota de empaque, de carácter, cada uno con un rasgo identificable o apreciable, y la empatía resultante agarra de tal manera que entonces es cuando se vibra con cada punto. Es clave: primero haz que el personaje agarre fuerte la pierna del espectador, luego ya muévele a donde quieras: a la cancha o a la concha de… Es igual, una vez empatizas, coges los pompones para animar desde la grada.

Aparte de ejecutar y marcar varios tantos respetando las claves de las buenas historias enganchantes, se apunta otro tanto definitivo resolviendo con aciertos los escapes dramáticos de humor, eso tan difícil y siempre a punto de dar en la red y caer en tu propio campo de gags sin gracia ni sentido. Pues este equipazo también hace payasadas que realmente tienen gracia y que realmente alivian la tensión dramática deportiva. No se ha visto un marcador igual

En definitiva, una evasión deportiva inédita y muy necesaria en estos tiempos. Una lograda empatía hacia unos personajes que te llevan en volandas hasta la grada, para que los animes con pancartas. Toques tiernos, de humor simpático y en episodios cortos y frescos con unos partidazos contra rivales temibles que no podrás parar de ver. 

Un partidazo audiovisual, un puntazo de serie

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