Crítica de FULLMETAL ALCHEMIST BROTHERHOOD

Crítica de Fullmetal Alchemist Brotherhood, de Yasuhiro Irie e Hiromu Arakawa. El dibujo de la aleación perfecta.

Pura química. Esta serie de manga/anime revuelve tus tablas periódicas de elementos básicos hasta tocar la codificación genética sentimental más profunda.

Hay que poner sobre aviso que al principio simula no deja de ser una serie de animación fantástica algo del montón. Los argumentos de base aún no se han explicado bien y eso hace que los acontecimientos se desarrollen de forma aparentemente muy gratuita. Comienzan a hablar de piedras filosofales, de círculos de invocación y tal… a los que el espectador reacciona sin demasiada emoción, más allá de disfrutar con la estética y las batallas. Eso sí, poco a poco se irá desenredando la madeja y la fantasía comenzará a hacerse más y más identificable, reconocible y por tanto más disfrutable.

Hubo cierta movida por lo visto con el primer intento de traspaso al anime (sin ‘brotherhood’) por alcanzar en tiempos a la publicación del manga y la decisión de tirar por su lado, notándose por tanto el cartón de ciertos alargamientos y trama poco encajada. No fue hasta 2009 cuando se decidió rehacerlo sobre los raíles marcados de la obra impresa y terminar de la mano… ¡Y qué mano!

Y es que el final de la saga es realmente imponente (es la primera vez que veo que, de 5 temporadas, ¡2 están dedicadas a la conclusión!) Me río yo de las emociones provocadas por ‘Los Vengadores: Endgame’, ¿recuerdan aquello de ver cómo van medio resucitando y acudiendo a hacer frente común? Pues alucinarán con las dos últimas temporadas de Fullmetal Alchemist. Levanta del asiento ver cómo todos los personajes secundarios van aunando fuerzas hasta llegar al clímax final.

Fullmetal Alchemist Brotherhood

Luego está el envoltorio, el camino hasta llegar a ese desenlace. La estética europeísta medieval medio steampunk es un puntazo; y luego todo el tema medio filosófico-transcendental, que no te lo esperas. No rehúye del dolor ni la angustia vital, de la crítica a los crímenes políticos o bélicos; resulta hasta desesperanzada con la propia naturaleza humana (como es lógico). Su lectura final acerca de ‘alcanzar la verdad’ o la ‘transmutación humana’ son de nota y, por cierto, si les atrae la idea, el mejor resumen de todo aquello de ‘hacerse uno con el universo’ y el concepto de transcendencia naturalista puede que esté en uno de sus capítulos, donde los hermanísimos protagonistas se cuestionan si deben matar a otro ser vivo para alimentarse como lección vital y parte de su entrenamiento. Pasmoso.

En definitiva una serie brutalmente emocionante y transcendente a medida que va entretejiendo su entramado y mezclando sus hilos. Casi dos temporadas de las cinco totales dedicadas a un desenlace que deja sin aliento y con un regusto final verdaderamente estupendo y nada metálico. Para ver ‘a full’.

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