Crítica de GREEN BOOK, película ganadora del Oscar a mejor película.

Y sorpresa: Green Book se llevó el Oscar a mejor película contra todo pronóstico. Que si Roma, que si Bohemian Rapsody. Lo fuerte de todo esto es que vi Green Book a pocas horas de la ceremonia y pensé: puede ganar el Oscar a mejor película. No sé, tuve un presentimiento.

Antes de proceder con la crítica, os dejo la sinopsis de la película:

Años 60. Cuando Tony Lip, un rudo italoamericano del Bronx, es contratado como chófer del virtuoso pianista negro Don Shirley, durante una gira de conciertos por el Sur de Estados Unidos, deberá confiar en «El libro verde», una guía de los pocos establecimientos seguros para los afroamericanos, para encontrar alojamiento. Son dos personas que tendrán que hacer frente al racismo y los prejuicios, pero a las que la bondad y el sentido del humor unirán, obligándoles a dejar de lado las diferencias para sobrevivir y prosperar en el viaje de su vida. 

Quiero abordar diferentes temas, ya que Green Book me tiene confundida. Muy confundida.

La película creada únicamente para ganar el Oscar

La verdad es que mi reacción después de ver Green Book fue muy positiva. Me gustó mucho: trama ágil, dos protagonistas que lo hacen estupendamente y una muy buena fotografía. ¿Problema? Cuando empiezas a analizarlo bien y te cuestionas si era la mejor película para ganar el Oscar. Es una reflexión que me ha ido llegando poco a poco.

Odio la capitalización de luchas. Nos encontramos constantemente con marcas que se aprovechan de días como el de la mujer para vender. En el cine y la literatura pasa algo similar. Creo que las películas y los libros son una fuente imprescindible para transmitir conocimiento pero todo depende de cómo lo hagas y de por qué lo haces. Yo, como lectora, leo a muchísimos autores que hablan de racismo: comparten valientemente su experiencia, su testimonio y no suelen ser lecturas fáciles. Digo racismo como podría decir, por ejemplo, historias del nazismo. Perdonad, pero no es lo mismo que nos lo cuente un superviviente de Auschwitz que un escritor bestseller que viene mandado por la editorial o que ahora le ha dado por la novela histórica. Pues en las películas que tratan temas delicados pasa un poco lo mismo y esto es fácil de percibir.

Green Book es una buena película, muy entretenida, que nos intenta adentrar de nuevo en el tema del racismo de Estados Unidos pero no logra conseguir la profundidad y solidez para remover conciencias. Tomo una posición un poco arriesgada al decir esto pero es una realidad que en los últimos años de los Oscars, si en la categoría a mejor película competía un tema como el racismo, se ha acabado llevando la estatuilla: Doce años de esclavitud, Moonlight y ahora Green Book. ¿Casualidad que haya ganado Green Book? No sé yo. Veo aquí un oportunismo que me molesta. Y no me baso solamente en la historia de la película sino en la polémica que se ha generado con uno de los guionistas y productores, Nick Vallelonga, el hijo del protagonista de Green Book, Tony Vallelonga.

Tony Vallelonga desató una gran polémica por un tweet racista que publicó en respuesta a Donald Trump a una acusación musulmana. No hace falta mencionar que Ali Mahershala es musulmán. Además, la familia Shirley, es decir, la familia real del pianista negro de la película, se ha querido desentender de esta por falta de realismo. De hecho, la familia Shirley fue invitada a la gala de los Oscars pero rechazaron la invitación. Aseguraron hechos como que Don Shirley nunca se marginó del colectivo afroamericano, tal y como se ve en la película. Cuando me enteré de esto, me molestó, ya que lo que consideré más interesante de la película era el hecho que Don Shirley no era respetado ni por los blancos ni por el colectivo afroamericano, y esta sensación de soledad me conmovió bastante. Ahora, al leer todo esto, me decepciona. Por este motivo veo oportunismo: no veo precisamente que Nick Vallelonga sea la mejor persona para llevar esta película a la gran pantalla. Y además, esto de meterle más drama a la vida de Don Shirley y no aferrarse a la realidad del racismo de Estados Unidos, que ya es suficientemente dura, no hacía falta para nada.

Entonces, mi conclusión es: una película con la cual vas a disfrutar mucho, te lo pasarás bien, pero sin conocer su contexto y todo lo que hay detrás. Me recordó un poco al estilo de Intocable: una relación que empieza muy fría y se va creando un vínculo de amistad precioso poco a poco. El punto de vista de la película es verdad que rompe con la figura del salvador blanco, ya que en este caso es el italiano-americano quien está al servicio del afroamericano. Aunque bueno, el final es predecible y busca la lágrima fácil. Por eso mismo me refiero a que le falta profundidad a la obra y no tanto plano fácil (y de esos hay bastantes).

Los protagonistas

Ahora bien, si la obra pasa de un aprobado a un notable, es porque tanto Viggo Mortensen como Ali Mahershala hacen un papel magistral. Buenísimos los dos. Merecido el Oscar a Mahershala y si Viggo no lo ganó, es porque la competición este año era bastante alta. Tony Vallelonga consiguió hacerme reír a carcajadas, así como las conversaciones entre Shirley y Tony, dos personas tan diferentes. Esta misma película con otros actores no hubiera sido lo mismo: yo siempre lo digo, que la calificación de las películas la consiguen los actores, no la historia. Green Book podía haberse quedado perfectamente en un intento de y mira, ha ganado el Oscar a mejor película a pesar de todas las críticas. Un aplauso desde mi casa a los dos, sobretodo al Rey Aragorn. Nadie podría haber hecho mejor el papel de italiano gañan.

Así que yo os recomiendo que miréis la película, os riáis un buen rato, valoréis el trabajo de los actores, apreciéis la fotografía que también es muy buena y obviéis que ha ganado el Oscar a mejor película. Porque sinceramente, aunque me duela por Viggo y Ali, no se lo merecía del todo. Y digo esto por todo el background de la película que he compartido con vosotros. ¿Qué opináis?

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