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Nuevos personajes

Nuevos personajes

Inauguramos noviembre. Había dejado esta entrada programada porque en principio este fin de semana estaba en Calassanz con el grupo de amigos de siempre. Llevamos años celebrando la Castañada allí, pero sucedieron un par de imprevistos de última hora y, finalmente, no fuimos. Es algo que llevaba semanas esperando y me dio mucha pena pero bueno, espero que no sea un impedimiento para mantener la tradición los años que vienen.

Hoy seré breve y os comparto el texto que ya tenía hecho. Estos últimos meses me he dado cuenta de cómo gente que conozco desde hace muchísimos años, pero no amigos, sino simplemente conocidos, vuelve a mi vida sin yo esperarlo. Las amistades se mantienen e intentas cultivar las relaciones, pero con gente lejana, con quien nunca tuviste una relación tan íntima, es curioso cómo vuelven a cruzarse en tu vida, habiendo tanta gente en este planeta.

Por ejemplo, la más reciente ha sido volver a encontrarme con Lorena. Íbamos al mismo instituto, pero ella era de números y yo de letras, así que tampoco coincidíamos en clase, aunque sí en fiestas. No éramos amigas y, una vez terminado el bachillerato, no nos volvimos a ver. Desde hace unos meses, una de las personas con las que trabajo es Francesc Miralles y un día, hablando, llegué a la conclusión de que la diseñadora que se encargaba de muchas de sus portadas era la misma Lorena. A la vez, había editado el podcast de Francesc en el que salía su madre, pero esto no lo supe hasta meses después. Y cuando me enteré me di cuenta del enorme parecido físico.

Pues bueno, como ahora las dos nos movemos en este sector —yo en la comunicación y ella en el diseño—, hemos reconectado para explorar posibles colaboraciones. Y pienso: ¿en qué momento me hubiera podido imaginar que esta situación se daría quince años después? ¿O que su madre, que se dedica a la psicología junguiana, me ofrecería hacer una sesión de la caja de arena? Estas casualidades hacen que me explote la cabeza.

Lorena no es la primera. El otro día, una chica que trabajaba conmigo de camarera en una discoteca cuando éramos estudiantes me contactó exactamente para lo mismo: para colaborar. Nunca hubiera pensado que, de estar detrás de una barra sirviendo tequilas, ahora podríamos tener este tipo de conversación.

O bien la mejor amiga de mi padre, Francina, de quien hacía más de quince años que no sabía nada. Se presentó a una charla que hice y de ahí surgieron nuevas conexiones. Ahora me está mandando por WhatsApp una foto que se ha hecho con una clienta mía.

De la misma manera que un día no sabes que será la última vez que verás a alguien cercano, puede que otras personas vuelvan sin que lo esperes y con un papel más protagonista en esta nueva temporada.

P.D. Por cierto, totalmente fuera del tema pero os recomiendo mucho este episodio de Roca Project en el que hablan de las ECM (Experiencias cercanas a la muerte); yo no he vivido una como tal pero sí que suscribo algunas de las cosas que se comentan como persona que ha estado un tiempo en el limbo. 

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