In between

Crónica de una muerte anunciada

Hoy os vengo a contar una historia que pasó en el año 2014. Sí, hace una barbaridad, pero es una de las experiencias más extrañas que he vivido.

Era un día de Semana Santa y entiendo que no trabajaba (o lo hacía por la noche como camarera). Quise tomarme un día de calma, así que elegí una edición antigua de Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez, que había tomado prestada de casa de mis padres en algún momento. Me había planificado una jornada de lectura al aire libre, concretamente en los Jardines Shakespeare, que quedan por la zona de la Illa Diagonal. No vivía cerca y nunca me movía por aquella zona, pero me parecía un parque tranquilo y, como estaba lejos, tenía la excusa perfecta para hacer un poco de bici hasta mi destino.

Una vez allí, supongo que estuve un par de horas leyendo la novela del colombiano.

En 2014, aunque ya teníamos iPhone, no eran lo que son hoy y no estabas tan conectado a la inmediatez. No había tantos estímulos y recuerdo perfectamente que las distracciones, tal y como existen ahora, no estaban. Por lo tanto, puedo decir con certeza que leí muchas páginas de una sentada.

Mi sorpresa fue al llegar a casa, entrar en Twitter y descubrir que el escritor Gabriel García Márquez había muerto. Yo no tenía ni idea, y el hecho de que horas antes de leer esta noticia hubiera elegido Crónica de una muerte anunciada como próxima lectura me pareció uno de los eventos más bizarros que he vivido.

Fue pura casualidad, por supuesto, pero este tipo de cosas te hacen reflexionar.
¿Y si había sido algún tipo de sincronicidad entre el escritor y yo?
¿Y si, de algún modo, yo tenía que leer aquel libro justo aquel día?

Nunca lo sabré, pero es el recuerdo más valioso que guardo con un escritor al que nunca conocí. Sin embargo, es imposible no sentir una conexión con él.

Porque, si no lo has intuido por el nombre, la trama no es tal y como yo la viví, pero sí que hay un asesinato que se sabe desde el inicio de la historia. De hecho, he recuperado el libro (el de la imagen de cabecera) y empieza así:

«El día que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo.«

La triple reseña de la semana

El próximo 24 de marzo haré mi primera presentación pública en el Espai Abacus de Barcelona. Se trata de una mesa redonda sobre la novela negra catalana. En ella participarán Sònia Guillén, Oriol Canals (No dormirás), Cesc Cornet (Les ombres que ens acompanyen) y Laia Vilaseca (L’udol a la’igua).

Sònia fue mi primera clienta, con su adictivo thriller El principio de incertidumbre. Los otros tres los he estado leyendo estas últimas semanas porque, a pesar de que no se trata de una presentación de sus respectivas obras, quería ver si hay puntos en común entre todas ellas o algo destacable que comentar.

De El principio de incertidumbre ya os había hablado hace justo un año, cuando se publicó. Por suerte, son thrillers y he podido devorarlos todos en unas dos semanas. No haré una reseña de cada uno, pero sí que me apetece compartir algunos puntos que, en un mundo editorial saturado de thrillers, considero imprescindibles. Algunos son muy obvios, otros no tanto.

Narración en presente

Si ha tenido un buen editor, el thriller casi siempre está escrito en presente para estar sincronizado con ese ritmo trepidante y adictivo. Ni el pasado ni el futuro funcionan igual de bien en este género.

No lo ambientas en Massachusetts

Existe la idea errónea de que un thriller tiene que estar ambientado en un pueblo aislado de Estados Unidos. ¿Por qué?
Algo que me ha gustado de las cuatro novelas catalanas es que todas están ambientadas aquí. A mí me genera mucha más cercanía el hecho de que la historia pueda suceder al lado de mi casa.

Esta manía de copiar lo americano, por suerte, poco a poco se está terminando, y los autores nacionales entienden que no tiene ningún sentido ambientar tu novela en un sitio en el que nunca has estado. Conocer las calles, la idiosincrasia de la ciudad y su gente es crucial para conectar con la historia.

Giros inesperados BIEN ejecutados

¿Qué es un thriller sin un buen plot twist?
Ahora bien: que tenga sentido y no sea forzado. Que esté bien integrado con lo que se ha ido contando y que el lector no lo perciba como una sacada de la manga para cerrar la historia de una vez.

No hay nada que deteste más que un giro final que no venga a cuento. Necesito ese factor de sorpresa real.

Adictivo

Si un thriller no me engancha, en mi opinión no ha cumplido su objetivo.
Cuando leo este género no espero una obra de arte a nivel narrativo, pero sí algo que me haga leer 200 páginas de una sentada.

Si es denso, aburrido, o se introducen demasiados personajes a la vez y hacen que me pierda, mal vamos. Es normal que haya muchos personajes secundarios en los thrillers, pero deberían presentarse de forma escalonada, porque si no seguir la pista de todos es complicado y cuesta hacer un mapa mental de quién es quién.

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