Crítica de Falling (2020)

Crítica de «Falling»(2020), de Viggo Mortensen

Hoy os traigo la crítica de Falling (2020), el debut de Viggo Mortensen como director: un drama familiar protagonizado por él mismo y el veterano Lance Henriksen, quienes son hijo y padre en esta película. 

Sin duda, Viggo Mortensen es de aquellos actores que siempre me han intrigado: primero de todo, no negaré que siento esta pequeña conexión por compartir raíces con mi tierra. Pensar que Aragorn, nuestro Rey de la historia de Tolkien, resulta ser más próximo que cualquier otro actor nacido y mantenido en Hollywood me enorgullece un poco, la verdad. 

Por otro lado, Viggo Mortensen ha sido un actor con una carrera bastante irregular: desapareció rápido después de la trilogía de El Señor de los Anillos (hizo Promesas del este y poco más), hasta que en los últimos años lo hemos visto activo de nuevo : protagonista de Green Book, película que sorprendentemente se llevó el Oscar a mejor película el año 2019, y ahora como director de su primera película, Falling.

Crítica de Falling (2020)

Sinopsis de Falling (FilmAffinity)

John Petersen (Viggo Mortensen) vive con su novio Eric (Terry Chen) y la hija adoptiva de ambos en el sur de California. Su padre Willis (Lance Henriksen) un granjero tradicional y conservador de 80 años, decide viajar a Los Ángeles y quedarse en casa de John mientras busca el lugar idóneo para jubilarse. Una vez todo juntos, dos mundos muy diferentes colisionan. Willis muestra señas de estar perdiendo la cordura, y su peculiar forma de ser, tan divertida como dañina para algunos miembros de la familia, saca a relucir heridas del pasado y de años de desconfianza entre sus allegados. 

Crítica de Falling (2020)

Después de esta breve sinopsis, vamos ya con la crítica de Falling. Viggo Mortense es directo en este drama familiar, donde padre e hijo vuelven a convivir juntos y sus formas de ver y entender el mundo no encajan bien. El director ha optado por no añadir escenas ni tramas ‘extras’ para dramatizar más esta historia, como sería habitual en un film más comercial made in Hollywood, y se focaliza más en el diálogo y en la sencillez de las emociones. Eso es, Falling es una película íntima y sencilla, que no es lo mismo que fácil.

El director no ha querido forzar nada y ha dejado que la trama fluya a lo largo de los minutos sin necesidad de decorarla con escenas aparatosas: se trata de poner sobre la mesa lo mismo de siempre, aquello que ha dolido tanto al padre y a su hijo durante tantos años, y no destapar nuevas verdades para buscar la sorpresa del espectador.

Crítica de Falling viggo mortensen

Es una repetición de las mismas escenas de reproche y dolor: Willis, a lo largo de la película, llama a su hijo ‘maricón’ varias veces, pero de eso se trata: de no inventar nuevos dramas sino de mantener los que han estado allí siempre y hacer creer al espectador que las palabras más simples, las preguntas que parecen más inocentes, los gestos más naturales… son los que cuentan, y no plot twists. Hubiera sido más fácil que el punto de partida hubiera sido Willis descubriendo que su hijo está casado con otro hombre, pero a Viggo Mortensen no le interesaba esto: él es sencillo y honesto, y así lo ha transmitido en este film.

Esta fórmula funciona bien en Falling porque Viggo Mortensen la complementa con un uso ideal del flashback, donde se nos presenta la relación entre Willis y John desde que él era un niño de cinco años hasta la adolescencia. De ese modo, se entiende mucho mejor el carácter de los dos personajes, y sobre todo su manera de entender el mundo. Su vínculo emociona fácilmente el espectador: se percibe el dolor y el reproche más que el odio, y son las emociones que salvan su relación y mantienen vivo lo que queda entre ellos, aunque no sea perfecto.

Crítica de Falling (2020)

Por último, mencionar lo mucho que se notan las ganas de Viggo Mortensen de interpretar un papel así, mucho más humano y lejos de cualquier universo ficticio. Desconozco si una película de estilo ‘menos comercial’ puede aspirar a los Oscars de este año pero, sin duda, tanto Mortensen como Henriksen se merecen una nominación especial. Ellos dos son lo mejor de la película. Ellos y el final, que en mi opinión es un cierre perfecto.

Conclusión

Por lo tanto, luz verde al debut de Viggo Mortensen como director: aunque el drama es lento, no llega a convertirse en una película pesada. Hay que estar preparado para ver al famoso actor en una nueva faceta, lejos de lo mainstream y apostando por un cine mucho más íntimo y sencillo.

Sinceramente, la primera vez que vi el trailer y leí la sinopsis, me decepcionó un poco y pensé que el director se había quedado corto de recursos sin más opción que hacer un film austero. Y fui al cine por pura necesidad cinéfila: la cartelera a día de hoy no es nada atractiva pero no podía fallar a Viggo Mortensen. Fui solo por él, porque hay que decir que la publicidad de Falling, en mi opinión, no está nada bien conseguida (aunque se presentó en el Sundance y tal…).

Por suerte, mi opinión cambió después de ver la película, ya que te das cuenta que probablemente esta era la intención del director: no dejarse llevar por algo extra ni ambicioso en su primera producción, y afrontar esta con paciencia y afecto. Y tampoco renunciando a su personalidad tan discreta y sencilla, en el mejor de los sentidos. Creo que es una decisión más que acertada y el resultado final lo corrobora.

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