crítica el hombre invisible

Crítica EL HOMBRE INVISIBLE, de Leigh Whannell

Crítica de El Hombre Invisible, la nueva producción de Blumhouse protagonizada por Elisabeth Moss.

El cine de terror se está reinventando, esto está claro. Las películas de fantasmas, sucesos paranormales y asesinos en serie se siguen produciendo pero desde un segundo plano más discreto. Ahora es el momento de un terror más real, más próximo a nosotros: un terror de personas reales que juegan en un futuro distópico -o quizás presente- muy creíble. Desde Us o Let me Out, pasando por otras producciones como El Visitante, ha llegado El Hombre Invisible. Dirigida por Leigh Whannell (Insidious 3) y protagonizada por la fantástica Elisabeth Moss, hoy os traemos la crítica de El Hombre Invisible, la adaptación de la novela de H.G. Wells.

Antes de nada, si no has visto la película te recomendamos dos cosas: que no sigas leyendo pero sobre todo, que no veas el trailer. Últimamente, hay un problema con algunos trailers y es que son creadores de spoilers, y en el caso de El Hombre Invisible, te aseguramos que la película te sorprenderá bastante más sin haberlo visto.

Sinopsis

Cecilia (Elisabeth Moss) es una mujer atrapada en una tóxica relación con Adrian Griffin (Oliver Jackson-Cohen), un rico y brillante científico, que también resulta ser un sociópata manipulador. Cuando este se quita la vida, deja a Cecilia su gran fortuna. El único requisito para recibir esta herencia es que ella no sea declarada como incapacitada mental o que no cometa ningún delito. A medida que una serie de coincidencias se vuelven letales, y amenacen su vida y la de sus seres queridos, la cordura de Cecilia comenzará a desmoronarse. Empezará a sospechar que la muerte de su ex fue un engaño, mientras tratará desesperadamente de demostrar que está siendo atormentada por alguien que nadie puede ver. 

crítica el hombre invisible

Crítica de El hombre invisible

Antes os ponía de ejemplos películas como Get Out para hablar de esta “reinvención” del cine de terror. Así que no es casualidad que El hombre invisible sea cosa de la productora Blumhouse, marca por excelencia del cine de terror más contemporáneo.

Primero de todo… No hace falta destacar la excelente interpretación de Elisabeth Moss. Bueno, sí que hace falta. Si El hombre invisible se hubiera estrenado unos meses antes de los Oscars, indudablemente la actriz se hubiera llevado una nominación y ahí lo dejo, quizás también la estatua de oro. La realidad es que Elisabeth Moss nos regala una actuación de diez. 

Ahora, si nos centramos más en la película, lanzo la siguiente pregunta: ¿qué la hace exactamente tan buena? Porque sí, El hombre invisible destaca como película más que notable en su género. Por un lado, juega muy bien con el terror psicológico que hemos visto anteriormente en producciones como Shutter Island o Alguien voló sobre el nido del cuco, para poner un par de ejemplos. El espectador es protagonista de esta película porque él decide, él interpreta: ¿está loco el protagonista o esto está pasando de verdad?

Con El Hombre Invisible se añade una novedad a esta técnica, y es que, a diferencia de otros films que su desenlace es más o menos abierto, aquí es muy cerrado y damos una respuesta contundente a si Cecilia está loca o no. Durante la película hemos sido parte de este juego que, poco a poco, se cierra él mismo y el plot twist no es el que esperábamos o al que estamos acostumbrados.

Es decir, el espectador cree que la gracia de esta película está en decidir si Cecilia es una enferma mental o hay algo en el mundo real que no funciona del todo bien, pero luego vemos que este no es el kid de la cuestión: es la propia realidad la que nos sorprende, que es mucho más terrible de lo que creíamos: este «hombre invisible» que sí que existe no es el espíritu de su exmarido, una presencia maligna que busca hacer daño. El plot twist -el doble plot twist, diría yo- es otro: que exista de verdad un traje invisible, sólidamente justificado, y que Adrian Griffin sea un maltratador capaz de pasar ciertos límites. No estamos acostumbrados a que las películas de terror sean racionales, y esto es lo que sorprende de la película. En el caso de El Hombre Invisible, todas las preguntas que hay en el aire quedan resueltas y todos los puntos conectados. Sin duda, no es el patrón del cine de miedo.

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Por este motivo, El hombre invisible es casi brillante. El malo es de carne y hueso, y no se trata de un asesino en serie suelto por un pueblo o un marginado social que ha tenido una infancia muy dura y ahora es un psicópata: no, Adrian Griffin es un perfil que sentimos más próximo porque está integrado en la sociedad, es un científico con reputación, etc. Te hace dudar de las personas de tu alrededor, las cuestionas y sobre todo, tomas conciencia una vez más de los malos tratos desde una visión algo distópica pero muy real. El malo de El Hombre Invisible es terrorífico, y a pesar de solo verle la cara en los últimos minutos de la película, lo llegamos a conocer a la perfección: sus acciones hacia Cecilia lo delatan como persona, y el espectador vivirá dos horas de pura violencia y tensión.

En resumen para terminar esta crítica de El Hombre Invisible, una película muy recomendada que, para los “menos valientes” del género de terror, tendréis que pensarlo dos veces si estáis dispuestos a sufrir. A pesar de no ver mucha sangre, la violencia y la tensión está muy presentes. De todos modos, Elisabeth Moss está al cargo de todo para haceros sentir un poco más como “en casa” – una cara familiar siempre se agradece en estas situaciones – y su interpretación os cautivará. 

El Hombre invisible me ha sorprendido gratamente y me gusta esta sensación de que el cine de terror, poco a poco, se vaya reinventando y cogiendo nuevas perspectivas.

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