Reseña de LA BIBLIOTECA EN LLAMAS de Susan Orleans: incendio de la Biblioteca Pública de LA el 1986.

Fire Capt. Don Stukey probes damage after devastating fire in the L.A. Central Library. Prop. L to help city's libraries failed Tuesday. Published May 1, 1986. (Boris Yaro / Los Angeles Times)

La historia de cualquier incendio es la historia de un olvido, por eso casi nadie recuerda lo que ocurrió el 29 de abril de 1986. Aquel día la Biblioteca Pública de Los Ángeles amaneció consumida por el fuego, cuatrocientos mil libros se convirtieron en cenizas y otros setecientos mil quedaron irremediablemente dañados. Siete horas ardieron las estanterías y las mesas y los ficheros, pero ningún periódico cubrió la noticia porque al otro lado del mundo, entre los bosques densos de la Unión Soviética, ocurría el mayor accidente nuclear hasta la fecha: Chernóbil.

¿Quién querría quemar una biblioteca? ¿Por qué? Susan Orlean se hizo esas dos preguntas y al poco tiempo entendió que el fuego sería apenas un rastro, una línea punteada sobre la que dibujar su personalísima visión del conocimiento y de las personas que creen en él. La biblioteca en llamas es un homenaje a la lectura y el relato de una periodista obsesionada por encontrar al culpable de un crimen contra la memoria. Una investigación que se extendió más de una década y que a cambio nos revela personajes desopilantes, inverosímiles y tiernos.

(Boris Yaro / Los Angeles Times)

En esta entrega de Bookish, se nos presenta un libro de no ficción que repasa la historia de muchas bibliotecas y de las personas vinculadas a ellas. Curioso que cuando empecé a leer este libro, justo terminé de leer Voces de Chernobyl de Aleksiévich, el fenómeno nuclear que sucedió solo tres días antes del incendio de la Biblioteca Pública de Los Ángeles y el cual eclipsó tal acontecimiento. Hoy os traigo la reseña del libro.

Susan Orlean es una mujer inteligente y apasionada; esta es la sensación constante que uno tiene como lector cuando lee La Biblioteca en Llamas. Su amor incondicional por las bibliotecas se palpa en cada una de las páginas. Parte del trágico incendio de la Biblioteca Pública de Los Ángeles para hacer un repaso extenso de otras bibliotecas, anécdotas y testimonios de muchos trabajadores.

Sin duda, se trata de un trabajo extenso de documentación realmente interesante, que convierte el libro en un homenaje total a las bibliotecas y, tarde o temprano, tenía que existir una obra de este tipo. De todos modos, no he conseguido conectar bien con el libro, aunque sea de no ficción y su objetivo suele ser más informativo, y ha llegado a aburrirme. Quizás ha sido precisamente esto: demasiada información sobre bibliotecas sin una estructura especialmente ordenada, capítulos sueltos que me han confundido un poco, porque no sabía cómo enlazar lo que acababa de leer con lo que venía. Puede que otra estructura hubiera funcionado mejor. Sin embargo, lo he terminado pero no logro acordarme de la mitad de las cosas leídas.

Mientras que la primera parte me ha parecido mucho más interesante, la cual se centra especialmente en el incendio de la Biblioteca de LA, después empieza a desvariar un poco, a alejarse del tema, a tocar otros lugares y épocas distintas, y como lectora me he perdido. ¿De qué me habla ahora? ¿Pero esto tiene relación con lo que he leído hace un momento o es un tema totalmente aparte?

No era casual cuando comentaba que justo terminaba de leer Voces de Chernobyl. Svetlana, la primera periodista en ganar un Premio Nobel de Literatura, tiene esta sensibilidad poética a la hora de contar acontecimientos. Aunque sean libros de no ficción, son muy emocionales y logras empatizar muchísimo con la gente que sufrió las consecuencias del accidente nuclear. Susan Orlean también habla con gente que  vivió el incendio de la Biblioteca pero me ha faltado muchísima más profundidad en sus palabras. La forma de plasmarlo no puede compararse con la de Svetlana y desafortunadamente, es el último libro que tengo como referencia en la memoria como lectora. Por este mismo motivo, no he logrado conectar con los testimonios del incendio como lo hice con los de Chernobyl, independientemente de tratarse de causas muy distintas.

No es un libro que recomendaría directamente, aunque por supuesto que si alguien está interesado en conocer mucho más sobre el mundo de las bibliotecas, este es el libro perfecto. Y por supuesto, agradezco infinitamente a la autora por haber expuesto el incendio de la Biblioteca de LA, desconocido para mi ypara muchos otros hasta día de hoy.

Me gustaría terminar insistiendo en que no desvaloro a la autora en ningún momento; de hecho, repito que es fácil ver que se trata de una mujer muy inteligente y con una larga experiencia. Le daría otra oportunidad sin ninguna duda pero La Biblioteca en Llamas no ha sido un libro que haya conseguido emocionarme. Quizás estoy mezclando dos conceptos por culpa de Aleksiévich – no ficción y emociones – pero ya no puedo leer este género de otra manera.


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